Blog para alumnos de Grado de Psicología de la UNED

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sábado, 5 de julio de 2014

Respeto, opinión, libertad de expresión e historias asociadas

ATENCION: Entrada soporífera. No es una entrada que hable sobre los contenidos generales de este blog. Sin embargo, incluye conceptos que a algunas personas les pueden parecer interesantes. No obstante es una “chapa” de marca mayor, y no quiero que “futuros lectores” se hagan una idea equivocada sobre lo que es el blog. Si no sabes que a veces me gusta escribir chapas porque sí, mejor pasa a otra entrada y no leas esta. Allá vamos:

Este blog, aparte de ser un canal donde cuente mis percepciones y experiencias sobre el estudio de psicología en la Uned, también me sirve para contar mis percepciones de cosas que, aunque puedan estar relacionadas, no sean específicamente de esos temas. Otras personas tienen los suyos, bien sea en sus propios blogs, Facebook, foros, whassap, teléfonos o en una mesa detrás de un café. Esta última suele ser la mejor opción en la mayoría de los casos, pero lamentablemente, y hasta que inventen las “holograma-conferencias” va a ser complicado por la distancia, y porque no soy omnipresente. No valdría un solo café, y si me tomase aunque fuera un solo café con cada persona que lee este blog, o que opina por cualquier vía, tendría serios problemas con la cafeína.

De lo que voy a hablar hoy es otra vez, subjetivo, aunque es algo basado en datos objetivos, y que no tiene que coincidir con la visión de otros, pero sí que al ser la mía es la que aplico en mi vida diaria. Leer más... Parece ser, que hay conceptos, que aunque parece que todo el mundo los ve de la misma manera, no es así. Cuando hablamos de lo bueno que está un croissant no tiene demasiada importancia o trascendencia. Si no te gusta un croissant no te lo comes, y si te gusta probablemente sí. Pero cuando hablamos de entes como los que describo en esta entrada, no sirve con no comerte el croissant cuando no te gusta, porque tienen otro tipo de implicaciones. Llevo demasiados días escuchando (más bien leyendo), lo que es el respeto, la opinión y la libertad de expresión en la boca de unos cuantos, pero pienso que hay quien les atribuyen “caracteres” a esos conceptos que no son propios. ¿A qué me refiero?

Voy a empezar por la opinión: Yo entiendo la opinión tal y como se dice en el diccionario de la RAE, «dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable». Y hasta ahí. Observemos la última palabra… “cuestionable”, por tanto “no probado”. Un hecho probado no es cuestionable, y por lo tanto los juicios sobre algo demostrado no son opiniones, son otra cosa. Es decir, que dos y dos son cuatro, es un hecho, y no es opinable. No se puede decir «yo opino que dos y dos no son cuatro», porque al no ser algo cuestionable no entraría dentro del alcance de “opinión”. Y los que dicen que emiten una opinión sobre un hecho probado, lo siento, no es cierto, están emitiendo otra cosa. Pero voy incluso más allá.

Hay otro matiz de la palabra “opinión”, que si bien entraría dentro del concepto que viene en la RAE, «fama o concepto que se tiene a alguien o algo», creo que es peligroso enmarcarlo dentro de esa palabra, en especial cuando se le da un mal uso, porque entra dentro de lo que yo considero “ofensa” o “falta de respeto”. Un ejemplo: Yo puedo pensar que alguien dice mentiras habitualmente. Eso puede entrar dentro de la última definición de opinión. Pero claro, ese significado de opinión es bastante incendiario, porque cualquiera que vaya “opinando” sobre el personal en esos términos u otros peores, probablemente cosechará conflictos por doquier. Y si le digo a alguien que opino que miente, lo que no puedo después es sorprenderme porque esa persona no quiera saber nada más de mí, aunque respete mi opinión, que de eso hablo ahora.

Vamos al respeto: Si leemos alguna de las definiciones de la palabra “respeto” en el diccionario de la RAE, “respeto” es, por ejemplo, «veneración, acatamiento que se hace hacia alguien». Yo no estoy de acuerdo con esa definición, en tanto en cuanto es demasiado “jerarquica”, y aunque en según qué ámbitos la jerarquía existe (la mayor parte de nosotros tenemos jefes, por ejemplo), en mi vida lúdica o privada no existe, ni creo que deba existir. Hay otros significados de respeto, que por cierto no conocía, como “espada”, “miedo”, o “cosa que se tiene de repuesto”, que obviamente no tienen nada que ver con lo que expongo aquí. Yo me suelo quedar con la de «Miramiento, consideración, deferencia», incluso a veces lo enmarco dentro de la cortesía.

Sin embargo hay una definición que me da hasta miedo, porque puede conducir a situaciones tipo “atracción fatal”, y es «persona que tiene relaciones amorosas con la otra». Claro, si alguien quiere que le respete en esos términos, va a ser que no. Me explicaré: En una discusión que he mantenido días atrás con alguien, con quien no estoy de acuerdo sobre una serie de conceptos y calificaciones, algunos de los cuales me atañen (ver el último concepto de opinión más arriba), se deslizó (con el acuerdo de alguna persona más), que respeto implica “obligación de compartir cosas con ese alguien”. Si respeto implicase eso, es cierto, yo no respeto. Imagino que ni yo, ni la inmensa mayoría. Lógicamente, no me debo a nada ni a nadie, y si las “opiniones” de alguien no me parecen constructivas, no me aportan nada, o constituyen un concepto, por ejemplo de mi persona, con el que no estoy de acuerdo, o se deslizan calificaciones que pueden considerarse ofensivas por cualquiera, o emiten “opiniones” erróneas porque contradicen hechos “probados” (ver más arriba), no es alguien con quien quiera “tomar café”, o “debatir” sobre según qué temas, o en resumen, tenerle en la lista de personas con quien intercambiar lo que sea. Al final, el concepto de respeto que obliga a “seguir teniendo relación con alguien” no es el concepto de respeto que yo tengo, y por lo tanto no lo practico. Puedo respetar las opiniones de alguien (cuando son opiniones), y eso no implica tener que ser amigos, o tener que aguantar según qué cosas. Como he dicho en otras ocasiones, la libertad plena del individuo que decide donde o con quien estar, puede permitir a cualquiera respetar opiniones sin tener que atarse a nada ni a nadie. Creo que es obvio, pero lo pongo por si acaso alguien lo duda.

Y el tercer concepto del que hablo en esta larga parrafada es el de “libertad de expresión”. Yo entiendo la libertad de expresión como una definición que también aparece por internet, “Representa la posibilidad de realizar investigaciones, de acceder a la información y de transmitirla sin barreras”. Pienso que la libertad de expresión es algo que debe mantenerse en un ámbito público, dado que siempre puede haber “receptores” del mensaje que lo quieran recibir. Pero si hablamos de un ámbito privado, la libertad de expresión como tal es un concepto erróneo, porque no está configurado para entornos privados en esos términos, y termina en tanto en cuanto los receptores no deseen el mensaje o les afecten a otros de los derechos que tienen configurados como propios y fundamentales. En el caso de un grupo, o un foro, o una reunión, la libertad de expresión se circunscribe a los propósitos del grupo, foro o reunión. Es como si en una reunión de alcohólicos anónimos me voy a vender “motos” y no me dejan hablar. Me puedo quejar de que no hay libertad de expresión en “alcohólicos anónimos”, pero la realidad es que mi “venta de motos” no tiene nada que ver con el objeto de la reunión, y si me dejan seguir contando las bondades de las motos que vendo, probablemente la reunión no serviría para el objeto que se creó, y el impedirme “vender motos” no es un ataque a mi libertad de expresión. Para vender motos, o cualquier otro asunto que no tenga nada que ver con el propósito de la reunión, el lugar debe ser otro.

Creo que con esto mi punto de vista sobre estos tres conceptos está más o menos claro. Que puede no ser compartido por alguien o muchos, o incluso todos, seguro, pero son los míos, y son los que aplico. Y como siempre, quien quiera comentar sobre este tema, manteniendo respeto a las normas (recordad que felizmente se mantiene siempre dentro de un ámbito privado), sed bienvenidos, tanto en la página, como en el grupo off-topic.

jueves, 3 de julio de 2014

¿Metal, goma o porcelana?

Para los que no lo sepáis, en resistencia de materiales se suele hablar de que cuando se ejerce una fuerza sobre un material, tiende a deformarse (estirarse o encogerse, en función de qué fuerza se ejerza), y si dejas de aplicarle fuerza, vuelve a su estado original. Sin embargo, a partir de un punto conocido como punto de fluencia, el material se queda deformado permanentemente, y sin incrementar la fuerza puede romperse.
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Así, si a una goma la sometemos a un esfuerzo y la estiramos, efectivamente se alarga. Y si dejamos de hacer fuerza, vuelve su lugar de origen. Si estiramos mucho se alarga, y en un momento concreto rompe.

Por otro lado, a una probeta de metal, si la sometes a una fuerza también se deforma y vuelve a su punto de origen, aunque mucho menos que la goma, y mediante la aplicación de una fuerza bastante mayor.

Sin embargo, la porcelana, cuyas propiedades elásticas son prácticamente nulas, cuando la sometes a una fuerza no se deforma, la soporta, hasta que, en un punto concreto, pasa el punto de fluencia, y se rompe, sin haber avisado.

Las personas, tienden a comportare como los materiales. Así, a groso modo, podemos dividirnos en tres tipos de personas:

Por un lado está la persona “goma”, en la que se puede percibir muy pronto como las cosas le afectan, desde el más mínimo conflicto, y por tanto, eres capaz de predecir cuándo va a romper, cuando se le va a llenar el vaso.

También se puede distinguir a la persona “metal”, que tiene más aguante, pero también en este caso, ves cómo le afectan las cosas, aunque siempre se ve menos que en caso de la persona “goma”.

Y por último,podemos encontrar a la persona “porcelana”, que aguanta, aguanta, aguanta, no se le nota, y en un punto concreto llega al límite de fluencia, se rompe, y nadie de la parroquia se explica por qué ha explotado así. Seguro que conocéis algún caso. Ahora ya sabéis por qué. La física es la respuesta a todo...

¿Qué os consideráis, porcelana, metal o goma?