Blog para alumnos de Grado de Psicología de la UNED

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martes, 24 de junio de 2014

El dilema, dejarlo o no dejarlo

Cuando comencé a escribir en el blog sobre mi experiencia en la Uned, tenía una idea sobre el tiempo que me iba a llevar acabar el grado, para lo que iba a servir, de cuánto tiempo disponía y el rendimiento que le iba a sacar a ese tiempo. Decía que mi vida laboral pensaba que estaba encauzada, y el plan de futuro estaba hecho y claro, cristalino. Leer más...

La realidad es que las cosas cambian, mucho más rápido de lo que pensamos o de lo que a veces nos gustaría. Un grado que iba a servir para ejercer, que iba a acabar más o menos rápido, y un entorno laboral estable que no pensaba cambiar, se transformó en un par de años en un grado que no es habilitante para lo que yo tenía planeado, en un cambio de trabajo (en teoría para mejorar y con carácter temporal, veremos si al final retorno a mis orígenes o le cojo gustillo a lo que hago ahora), y en un cambio de prioridades, desde lo lúdico a lo pragmático.

Total, que llevo dos cursos sin estar matriculado de nada relacionado con la psicología. El primer curso hice un curso de adaptación a grado de ingeniería mecánica, y actualmente estoy haciendo un master en dirección administración de empresas. Mi trabajo actual es mucho más absorbente que una compresa con alas, y, en resumen, por muy bien que pueda distribuir mis tiempos, con tanto trajín no da para todo.

El caso es que este último curso, me planteé matricularme de alguna asignatura, porque es cierto que cuanto más se deje algo, menos posibilidades hay de retomarlo. Pero la realidad era que, con el trabajo nuevo, dudaba entre si me daría tiempo o no, y como digo, a nivel práctico y tal y como está el patio, era mucho más práctico estudiar algo que me enriqueciera a nivel CV.

Además de todo, dejé de llevar los grupos de estudio, y dejé también el campus. Me quedé solo con el blog en donde, como podéis ver, no he escrito últimamente, y el grupo off-topic lounge, donde es cierto que no he participado mucho el año pasado, aunque sí he leído prácticamente todo.

El dilema que se me planteaba para el próximo curso era, si cerrar definitivamente mi etapa en la psicología, dejarla en un “hasta pronto”, o retomarla, y ver qué pasaba.

Le di muchas vueltas en su momento, hablé con bastante gente, gente que lo dejó, y gente que no, y mi opinión final es que hay que seguir. Si no tienes tiempo para diez asignaturas, entonces ocho, y si no tienes tiempo para ocho, seis, y así hasta una o dos. ¿Por qué? Porque la brecha se ahonda, y cuanto más tiempo pases desconectado el retorno va a ser más improbable, y a veces imposible.

Total, que si las cosas no cambian demasiado en estos meses, pienso matricularme de un par de asignaturas, al menos, el próximo curso, a ser posible amenas, y pienso estar mucho más en el off-topic lounge. De hecho, desde la última quedada, y los acontecimientos que aconsejaron que publicásemos las normas, estoy mucho más, y pienso seguir estando. Intentaré escribir algo más en el blog (tampoco voy a prometer que vaya a escribir todas las semanas, o en plazos concretos porque el tiempo no es infinito), y veremos cómo se dan las cosas. El año que viene, por estas fechas, quizás esté en condiciones de evaluar los resultados. Pienso que es preferible estar, incluso con dos asignaturas, a no estar, y finalmente desaparecer. Si se deja a medio camino, el esfuerzo no habrá servido para nada.

Bueno, tampoco es cierto que no haya servido para nada. He aprendido mucho, de hecho más a nivel práctico que académico, y como he dicho muchas veces que la Uned es una universidad de contrastes, he conocido a gente excepcional, en los dos extremos de la gráfica, excepcional por lo bueno, y por lo malo, lo cual agradezco. Supongo que al estudiar poca materia, la experiencia futura será menos intensa que la pasada, pero en cualquier caso interesante y beneficiosa.
De momento aquí seguimos. No hay tal dilema.