Blog para alumnos de Grado de Psicología de la UNED

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viernes, 23 de diciembre de 2011

La otra navidad, los regalos azules, el aislamiento social y el consumo responsable

Llega fin de año, toca hacer balance del año en cuestión y los buenos propósitos para el próximo. Toca intentar pasarlo bien, comer hasta hartarse y hacer recibir regalos. Esto que vine ahora es una reflexión, "un pensamiento en voz alta" que tiene mucho que ver con las responsabilidades que tenemos cada uno del bienestar, no solo nuestro sino ajeno, dentro de nuestro "microuniverso" (es decir, dentro de lo poco que podamos hacer cada uno a nivel local). Parte de lo que lo que voy a decir tiene que ver con la psicología, y otra parte no... Leer más..., es más material, pero dadas las fechas creo que es adecuado resaltarlo y no por ello menos importante.

No va de que lo tengamos que pasar mal y no disfrutar de la navidad, aquí mismo hay una felicitación más abajo (que hizo Mippe's Boss, por cierto), sino de poner un pequeño granito de arena para que la vida de los demás sea (aunque solo sea un poquito) mejor de lo que es ahora, y con eso, sabiendo que hacemos algo por los demás, disfrutar más de estas fiestas “con fundamento”.

En esta entrada solo voy a hablar de cuatro casos, aunque estoy seguro que todos y cada uno de nosotros sabemos de muchos más:

Recuerdo un anuncio que vi hace años: “Hoy morirán miles niños de hambre. Feliz cena de Nochebuena”.

Otro más: En lo que llevamos de año sesenta y cuatro mujeres han muerto por violencia machista (y aun no ha acabado el año), y ese número es solo la punta del iceberg de lo que están soportando muchas mujeres en pleno siglo XXI y no solo en navidad, porque el número que sale a la palestra es el de los muertos y no hay un dato fiable de las personas que viven cada día ese infierno.

El tercero: Se estima que al menos un 2% de los niños sufre actualmente acoso escolar o “bullying” (esta cifra puede variar en función de lo que consideremos acoso escolar). Para esos niños las navidades serán un alivio, pero la expectativa de que en Enero continúe el acoso supongo que no ayudará mucho.

Por último (aunque ya digo que hay cientos de casos): En costa de Marfil al menos (depende de estimaciones) cien mil niños trabajan esclavizados para la recolección del cacao.

Ya digo, la lista sería interminable y no tendría bastante con tropecientas entradas, pero con estos cuatro ejemplos vale para hacerse una idea de por donde voy.

Hace años vi una película (creo que era “El hombre bicentenario” o “k-pax”) en la que una niña se empeñaba en devolver al mar estrellas del mar varadas en la orilla. Alguien le dijo que no podría devolverlas todas al mar, no podría salvar a todas y que, por lo tanto, no podría marcar una diferencia. Ella respondió que sí marcaría una diferencia con cada estrella que salvase aunque hubiera otras que se murieran (no es un diálogo exacto porque no lo recuerdo pero la esencia está ahí).

El tema es que no tenemos el poder absoluto de uno en uno para cambiar estas cosas, pero con nuestro pequeño granito de arena sí que tenemos posibilidades de ayudar a que las cosas cambien aunque solo sea un poco. Aquella persona que ayudes, incluso aunque solo sea una, marcará la diferencia, del mismo modo que la niña cuando salvaba una sola estrella:

Respecto a lo primero, ya lo comenté el año pasado. Si no tienes una idea clara de qué regalar puedes echarle un ojo a esto. Cierto es que los fabricantes de corbatas también tienen que comer, pero apuesto a que no pasan tantas necesidades, hambre y enfermedades que se pueden curar fácilmente como los destinatarios de los regalos azules. A mi me parece un regalo original, bonito y que te hará al receptor del regalo azul (tanto al material como al virtual) sentirse mejor de lo que se sienten ahora. En este vídeo reparten lápices y libretas, pero los regalos azules van mucho más allá.



Otra forma de ayudar puede ser donar (aunque solo sea un euro, mejor un euro que nada) a cualquier ONG que trabaje con necesitados. Hay un montón, y no voy a listar ninguna porque no sería justo para las no listadas. Cada uno puede elegir la suya, y todas aceptan donativos independientemente del importe (ya digo, un solo euro puede marcar una diferencia, pequeña, pero diferencia).

Respecto al tema de la violencia machista y el "bullying", algo que se puede hacer dentro de nuestro “poder local”, es el aislamiento social de ese tipo de actitudes. No digo que vayan a evitar las malas prácticas (por llamarlas de alguna manera suave) en todas las situaciones, pero muchos maltratadores, sean del tipo que sean, suelen necesitar aceptación social o en el menor de los casos consentimiento aunque sea tácito.

Todos los maltratadores tienen amigos, familia, conocidos, vecinos... y en muchas ocasiones esas personas miran para otro lado cuando no aprueban sus acciones. En el caso del "bullying" ocurre algo similar pero a más pequeña escala. Muchas veces los padres disculpan (cuando no animan activa o pasivamente) tales comportamientos.

Pues bien, en mayor o menor medida se pueden aislar socialmente esas actuaciones.

Tengo un ejemplo muy claro, que he vivido de cerca, el caso del “señor” ese que conocéis casi todos. Cuando se dedicaba a descalificar a este que escribe o a personas de este grupo (y también en grupo, valga la redundancia), tenía un grupillo de “palmeros” que le reían las "gracias" y con eso él se sentía legitimado para seguir descalificando. Hoy está más solo, no le ríen las “gracias” (al menos tanto), está más aislado socialmente y esas “gracias” son menos numerosas. Antiguamente solía colgar una leyenda en su grupo “¿como estará el gancho?”, a partir de ella se producían varias respuestas aprobando o jaleando y a partir de ahí se continuaba en los insultos. Hace mucho que no lo hace, porque últimamente cuando lo cuelga no le contesta nadie o como mucho una sola persona. No va más allá el tema porque no se le da soporte, no se siente respaldado, se queda solo y no practica (al menos con la misma frecuencia) ese tipo de conducta.

Extrapolando el caso del “señor” al tema maltrato, no permitamos ni un atisbo de ese tipo de comportamiento dentro de nuestros conocidos (próximos o lejanos), porque eso sí está en nuestra mano. Ya no digo de forma activa (que sería lo ideal), pero no demos soporte moral (ni aun tácitamente) a ningún tipo de procederes con ese patrón. Si el maltratador se siente aislado socialmente en lo que concierne a su maltrato, muchas veces servirá para que lo practique menos o incluso que no lo practique. Si se denuncian los casos sería aun mejor. Y respecto al acoso escolar, si sabemos aunque sea de lejos que nuestro hijo o el hijo de un conocido practica "bullying" no debemos dar soporte moral o mirar para otro lado. No tenemos que esperar a que un niño intente (y en el peor de los casos consiga) suicidarse o a que una mujer sea asesinada para darnos cuenta de lo que hay que hacer. Que no pase como en cierto anuncio contra el maltrato que vi en un cine, donde unos cuantos jóvenes se hartaron a reirse a la vista de ese anuncio. Está en nuestra mano. No hay disculpas.

Respecto al tema del cacao (y otros similares que hay a toneladas, por ejemplo el desecho de productos electrónicos) podemos informarnos de como consiguen el cacao las empresas que fabrican el chocolate, y comprar (lo que significa a la postre dar soporte) a aquellas que lo hagan bien y aislar (no comprar) aquellas marcas que lo hagan mal, en este caso utilizar niños esclavos para la recolección. De eso también hay un ejemplo que funcionó: Cuando se detectó el agujero en la capa de ozono todos los aerosoles usaban CFC's (que es uno de los principales elementos que dañan esa capa). Aparecieron marcas de aerosoles con otros gases no dañinos para el ozono. Mucha gente empezó a elegir esas marcas, esas que no dañan la cubierta de ozono y no les quedó al resto de marcas más remedio que actuar de la misma manera o se arriesgaban a una caída de ventas brutal y a desaparecer. Uno solo no puede pero si todos empujamos el carro seguro que se mueve. Cuando hay dudas se puede recurrir a la recogida de firmas como ocurre AQUI.

Como resumen, valoremos todo de lo que disponemos (moral y material), la suerte que tenemos y no tienen otros, y pongamos un pequeño granito para que esos que no disfrutan la misma fortuna (sea en el aspecto que sea) la puedan disfrutar, incluso aunque sea en una medida muy pequeña. Felices fiestas.