Blog para alumnos de Grado de Psicología de la UNED

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lunes, 19 de diciembre de 2011

¿El derecho a la queja o la cultura del silencio?

Hace unos días enlacé en la página de felizmente en Facebook un artículo que se titulaba “la cultura de la queja”. Como suele suceder a veces, lo malo de dejar los enlaces tal cual es la interpretación que le puede dar cada uno. Se supone que vamos a ser psicólogos, se supone que tenemos (unos más que otros) cierta base para interpretar los mensajes, y más si están escritos tan clarito como el texto a que me refiero. Por esa razón suelo adjuntar los enlaces a veces sin más, o como mucho con una pequeña reseña porque se supone que no hace falta ninguna explicación adicional ya que van a dirigidos a personas presuntamente "preparadas". Leer más...Pues va a ser que no, que hay casos de personas a las que se supone cierta capacidad para entender textos cuya temática va sobre el bienestar mental ajeno cuya interpretación no creo que esté a la altura. Pobres pacientes futuros.

Empezaré por el principio: Suelo recibir correos a diario, unos cuantos, la mayoría adjuntan cosas positivas, opiniones, aportes o enlaces. Dentro de estos últimos a veces hay enlaces muy buenos, otros no tanto, y unos pocos que mejor no pararse a leerlos, como me ocurrió ayer por la noche. No suelo hacer mucho caso a los enlaces que no aportan nada porque hay mucha "morralla" por internet, pero en esta ocasión hago una excepción porque me he dado por aludido: El enlace que se me ha enviado es de un “blog” (las comillas son intencionadas) en el que excepto propaganda, autobombo (absurdo e infundado), vídeos del programa “redes” y alguna que otra réplica mal escrita hacia artículos de felizmente no vas a poder encontrar otra cosa.

De todo lo que aparece en el texto del enlace que me enviaron, de esa interpretación errónea de "la cultura de la queja" (y que no voy a enlazar, porque sospecho que es una de las intenciones del señor, conseguir propaganda), voy a destacar una cita en la que creo que se alude a las entradas que he escrito anteriormente: (no he modificado nada, lo he dejado tal cual... ¿tan complicado es cambiar algún "sólo" por un sinónimo?):

"...La cultura de la queja sólo sirve para frustrar al prójimo cuando no es constructiva, y conozco ciertos ejemplos en los que sólo es destructiva. El odio de las palabras que emanan ciertos comentarios sólo conlleva a una situación que pone patente la ineficacia personal de amoldase a los cambios y la didáctica del aprendizaje en la UNED..."

Esto ocurre porque la palabra "queja" puede significar lamento, pero también puede significar reclamación o crítica, no es tan complicado de entender. El artículo original (lo vuelvo a enlazar otra vez más para que no haya lugar a dudas), la cultura de la queja, se refiere a aquellos que se lamentan cuando en su mano está aportar algún grado de solución a su problema, es decir, la queja no es productiva cuando está en tu mano arreglar las cosas. En esas situaciones los lloros solo sirven para perder recursos y malgastar fuerzas. Ahora bien, cuando no puedes hacer nada por solucionar el problema, cuando esa solución es competencia de otros estamentos a los que la queja puede hipotéticamente activar, la queja no es solo un derecho, debería ser una obligación y en realidad es una crítica o reclamación, no un lamento.

Cuando el problema es que los Equipos Docentes se dedican a escribir libros llenos de erratas, por poner un ejemplo, la única herramienta que existe para que cambie eso es que nos quejemos, y no una, sino mil veces. El que no te quejes y "sufras en silencio" solo servirá para que se continúen escribiendo libros con erratas. No se puede establecer una crítica constructiva más allá que sugerir a los E.D.'s que hagan su trabajo y poco más. Cualquier otra cosa es querer poner espaladrapo en la boca de las personas al estilo de lo que aparece en la foto para que "estén calladitos" y las cosas sigan yendo de mal en peor. Esa interpretación de "todos callados y si hablas o reclamas es que tienes odio" aparte de errónea y simplista es infantil y absurda, digna de algunos "psicólogos" (en este caso futuros) que tanto mal hacen a la profesión.

Cuando un Equipo Docente hace las cosas mal (y eso lo hemos visto demasiadas veces ya) el mirar para otro lado no soluciona el problema ni evita que se vuelva a producir.

Respecto del supuesto (y errado) análisis psicológico, dado el nivel del ponente me voy a tomar la libertad de darle el valor que se merece... ninguno.

Pero hay más... y vuelvo a citar (también lo he dejado tal cual aparece publicado...¿tan complicado es dar un repaso a los textos antes de pulsar ENTER?):

"...En ciertas personas está bastante extendida la metodología de la crítica que no sirve para nada, criticar por criticar, como si en sus palabras ya etuviera la solución cuando ni si quiera la planteam, por no hablar de que su voz es una entre miles, sin ningún tipo de legitimidad representativa..."

A esto tengo que replicar varias cosas: Como ya he explicado la crítica sirve, es una herramienta potente. Muchas veces es lo que mueve las cosas. No me corresponde a mi como alumno el establecer los medios para que un ED haga bien su trabajo. Eso le corresponde solucionarlo a otros estamentos y a nosotros nos corresponde denunciarlo.

Por otro lado cada uno de nosotros tenemos TODA LA LEGITIMIDAD para quejarnos, para que se oiga nuestra voz, para proponer medidas o lo que se tercie. No solo es nuestro derecho, es nuestra obligación. Y más en lo que a mi me toca como autor de felizmente. Me siento legitimado para hablar por bastante más de una persona, no solo porque ya lo haya hecho (que también), sino porque he recibido con creces el soporte adecuado del que desde luego no tengo por qué dar cuenta a nadie y mucho menos al autor de estas dos últimas citas. Pero solo el hecho de que felizmente sea el blog de referencia desde hace casi dos años para alumnos de la uned con mucha diferencia (con permiso del blog de Isidro que puede ser considerada una referencia igual o incluso mayor que felizmente) me proporciona esa legitimidad, esa que "el señor" no tiene y pretende conseguir mediante la provocación.

Existe el derecho a expresarse, a decir lo que se piensa, a emitir críticas, a reclamar, A QUEJARSE (cuando queja no sea equivalente a lloro o lamento) y a proponer soluciones, y no tienen necesariamente que ir juntas, cada uno elige la suya.

No se si he hecho bien contestando a este personaje, al final y en resumen dándole a ese individuo la relevancia que busca y que no es capaz de obtener de otra manera, pero insisto, por si alguien piensa que "es mejor estar callado", nada más lejos de la realidad.